Rebelar y revelar

 Rebelar y revelar

 Dos vocablos son homónimos cuando existe coincidencia en la escritura o en la pronunciación y tienen distinto significado y distinta etimología. Por ejemplo, entre banco con el significado de empresa comercial que realiza operaciones financieras con el dinero de accionistas y clientes y banco con el significado de asiento largo y estrecho para varias personas se da una relación de homonimia.
Igualdad en la forma y diferencia en el significado es, pues, el requisito para considerar dos vocablos como homónimos. El problema podría plantearse con la ortografía. ¿Son también homónimos los vocablos que se pronuncian igual aunque, por exigencias ortográficas, se escriben de forma diferente? La respuesta es sí. Son homónimos (porque se pronuncian igual) pero no son homógrafos (porque no se escriben igual).
En el ejemplo anterior, además de una relación de homoninia se produce también una relación de homografía, pero no siempre es así. Entre dos palabras puede establecerse una relación de homonimia y no de homografía, como en el caso de rebelarse y revelar, del que nos ocupamos a continuación.
Rebelarse tiene dos acepciones no demasiado distantes entre sí. Por un lado, es negarse una persona a obedecer a otra que tiene autoridad sobre ella o que la ejerce por la fuerza, como en El ser humano siempre se ha rebelado contra sus opresores. Por otro, significa oponer total resistencia a una persona o a una cosa, especialmente a algo que se impone por la fuerza o por la costumbre, como en Trabajadores y sindicatos se han rebelado contra la nueva ley laboral. Es equivalente a sublevarse y suele ir acompañado de las preposiciones ante o contra.
Revelar (etimológicamente ‘quitar el velo’) significa descubrir o manifestar lo que estaba oculto, por ignorado o secreto: Los acusados revelaron a la policía los escondites y los puntos de contacto de la banda. Con este significado es sinónimo de desvelar (La actriz no ha desvelado cuál es el secreto de su éxito), aunque en su origen este último verbo nada tiene que ver con velo sino con vela (de vigilia).
Otra acepción de revelar, restringida al ámbito fotográfico, es la de hacer visible mediante determinadas sustancias químicas una imagen impresa en una placa o película fotográfica. Con la generalización de las cámaras fotográficas digitales, sospecho que esta acepción está condenada a desaparecer o a volver a especializarse. No obstante, todavía es demasiado pronto para augurios de este tipo.
Una forma de no confundir ortográficamente este par de verbos consiste en prestar atención a su forma: rebelarse es un verbo pronominal y esto implica que siempre va acompañado de las formas pronominales (me rebelo, te rebelas, se rebela, nos rebelamos, os rebeláis, se rebelan, y así con el resto de los tiempos). Además, como truco, bastaría con relacionar estos verbos con otros vocablos de la misma raíz: rebelarse con bélico, belicoso, beligerante, rebelión, rebelde, rebeldía, etcétera, todos con <b>; revelar con velo, velar, velero, veleta, revelar o revelación, todos con <v>.
Estas confusiones en la escritura, aunque para algunos pudieran estar justificadas por la relación de homonimia, no lo están. El manido recurso a los duendes de la imprenta como justificación ya no es de recibo porque, como señalaba Álex Grijelmo en El estilo del periodista, «solo pertenecen ya, afortunadamente, al reino de los cuentos».

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