No es infrecuente que en nuestro discurso se cuelen algunas palabras con significados o matices significativos que nos les corresponden o no les son propios. A este tipo de errores se les conoce como imprecisiones o impropiedades léxicas.
No es infrecuente que en nuestro discurso se cuelen algunas palabras con significados o matices significativos que nos les corresponden o no les son propios. A este tipo de errores se les conoce como imprecisiones o impropiedades léxicas.
No es una exageración afirmar que la hache es, de las letras de nuestro abecedario, la más vilipendiada, la más atacada y la que más antipatías suscita. Es una de las consonantes que más inquietud les produce a los niños cuando están aprendiendo a escribir e incluso a algunos adultos que se supone que ya han aprendido. A algunas personas les plantea más problemas ortográficos que la ge y la jota o que la be y la uve, que ya es decir.
En esta sección hemos hablado en bastantes ocasiones de las relaciones de paronimia. Dos o más vocablos son parónimos si entre ellos existe relación o semejanza, sea esta por su etimología o solamente por su forma o sonido.
Podemos sostener entonces que entre invernar e hibernar, entre absorber y adsorber, entre abrogar y arrogar y entre acceso y absceso, pares de vocablos de los que nos ocuparemos esta semana, la relación es de paronimia.
Todos hemos aprendido en la escuela que un diptongo es un grupo de dos vocales distintas y contiguas que se pronuncian en una sola sílaba (en un solo golpe de voz, solían decirnos). Para quienes así lo aprendimos, la palabra jesuita tenía cuatro sílabas; la palabra huir, dos; la palabra dual, dos; la palabra fluir, dos; la palabra piano, tres; y la palabra jesuitico, cinco, por poner solo unos pocos ejemplos.
Esta semana presentaremos como novedad un cambio normativo aparecido tanto en la Nueva gramática de la lengua española (publicada en el año 2009) como en la edición manual de dicha obra, el Manual (publicado en el año 2010). Se trata del verbo incautar(se).
Mismo es un adjetivo con variación de género y número (misma, mismos, mismas) que aparece con varios significados en construcciones diversas.
¿Dónde se sientan ustedes en el coche? ¿En el asiento de delante o en el de adelante? Y, si es el caso, ¿en el de detrás o en el de atrás?
Con frecuencia hemos aludido en esta sección a la confusión entre los significados de algunas palabras y a la relativa frecuencia con que se emplean unas por otras. El argumento que suele esgrimirse en estos casos tiene que ver con la semejanza de significado, pero, si nuestro objetivo como hablantes es transmitir mensajes precisos y carentes de ambigüedad, resulta obligada la consulta del diccionario.
Probablemente a muchos de ustedes se les hayan presentado en algún momento dudas sobre el nombre de las voces de los animales. Todos sabemos que la gallina cacarea o que el perro ladra, pero ¿qué hacen la vaca, el zorro, el cabrito, el elefante o la cigüeña, por poner solo algunos ejemplos?
Es muy frecuente que quienes escriben pasen el resultado por el control de ortografía y gramática del procesador de textos que utilicen, sobre todo cuando no se sienten seguros con la colocación de las tildes o con la ortografía de algunas palabras.