Las abreviaturas

 

Uno de los recursos que existen para abreviar las palabras en la escritura (además de las siglas, símbolos y acortamientos) es la abreviatura. Consiste en la representación gráfica reducida de una palabra (o grupo de palabras) mediante la supresión de algunas letras finales o centrales y que se cierra con un punto. Por extensión, también se denomina abreviatura al resultado final. Por tanto, y así aparece registrado en los diccionarios, abreviatura también es –y esta es la acepción que hoy nos interesa– la palabra representada en la escritura mediante la supresión de algunas letras.

Muchas abreviaturas tienen una forma convencional y su uso está sujeto a ciertas restricciones, es decir, que no pueden colocarse en cualquier lugar del texto. Así, por ejemplo, las abreviaturas de los tratamientos deben usarse solamente cuando anteceden al nombre propio o al cargo, según proceda (D. Luis, D.ª Carmen o Dña. Carmen, Sr. Martín, Sra. Sastre, Ilmo. Sr. Alcalde, Mgfco. y Excmo. Sr. Rector, etcétera). Y en general se escriben con mayúscula o con minúscula según corresponda a la palabra o expresión que se abrevia.

La lista de abreviaturas en español no es una lista cerrada. Cualquier usuario de la lengua puede crear cuantas abreviaturas considere oportunas para su uso particular, siempre y cuando se ajuste a las reglas de formación de este tipo de recurso. No obstante, como cortesía para con los lectores, estas deberían recogerse en un glosario.

Quienes tengan curiosidad por saber cuántas abreviaturas hay en nuestra lengua, pueden consultar el Diccionario panhispánico de dudas (2005) de la RAE, que ofrece en el Apéndice 2 una lista donde se recogen las abreviaturas convencionales más usuales en español por orden alfabético. A pesar de que la lista de abreviaturas es bastante extensa, hay que recordar que, en general, se aconseja su uso solo en casos contados.

¿Cómo se forman las abreviaturas? Hay dos posibilidades: por truncamiento y por contracción. En el caso del truncamiento se suprimen letras o sílabas finales de la palabra plena, teniendo en cuenta que nunca debe terminar en vocal: fol. (folio), art. (artículo), fasc. (fascículo), pág. (página). Si la abreviatura se forma por contracción, habrá que eliminar letras centrales y dejar solo las más representativas: dpto. (departamento), pza. (plaza), tfno. (teléfono), apdo. (apartado).

Es importante distinguir las abreviaturas de los símbolos alfabetizables (los constituidos por letras), que son bastante semejantes y cuyas diferencias pueden pasar desapercibidas para los usuarios: a) Los símbolos se escriben siempre sin punto y las abreviaturas siempre con punto; b) Los símbolos nunca llevan tilde, aunque mantengan la letra que la lleva en la palabra que representan, mientras que las abreviaturas sí la llevan en el mismo caso; c) Los símbolos no varían de forma en plural y las abreviaturas sí.

Ahora que hemos abierto la caja de los truenos, alguno de ustedes se preguntará que cómo sabemos si algo es símbolo o abreviatura. Pongo por caso: si escuchamos ‘veinte hectáreas’, ‘tres mil euros’, ‘veinticinco litros’ o ‘setenta páginas’ y queremos abreviar las hectáreas, los euros, los litros y las páginas, ¿cómo lo escribimos? En principio, aunque no es una regla, casi todos los símbolos alfabetizables se refieren a unidades de medida, elementos de la tabla periódica, puntos cardinales y monedas oficiales. Entonces habrá que escribir 20 ha (y no 20 has), 3.000 EUR (o 3.000 €, porque el euro tiene también un símbolo no alfabetizable, y no 3.000 EURS), 25 l (y no 25 ls) y 70 págs. (y no 70 pág., porque las abreviaturas tienen plural).

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