Uso y norma del castellano

Palabras que no uso y que conservo

Hoy les presentaré una retahíla de palabras que han pasado de mi léxico activo durante muchos años (sobre todo los de mi niñez y adolescencia) a mi léxico pasivo. En ocasiones me resisto a arrinconarlas y a dejar que duerman en el olvido; y en cuanto tengo ocasión, no sin cierta nostalgia, las despierto y las saco a que las dé el aire. Y también hablaré de las que conservo a pesar de que existen en el español estándar variantes más prestigiosas.

Errores a propósito

Técnicamente se entiende por malapropismo una palabra extranjera deformada o usada incorrectamente, pero también se consideran malapropismos las sustituciones de un vocablo del español por otro de pronunciación similar.

Superlativos

Entre los procedimientos para graduar en intensidad, es decir, para matizar la cualidad de lo designado por los adjetivos, está el grado. Como ustedes saben, las gramáticas distinguen tres: positivo (con el que se expresa la realidad sin compararla ni cuantificarla), comparativo (que establece una comparación entre la cualidad expresada por el adjetivo y otra realidad) y superlativo, del que nos ocupamos hoy.

Medidas relacionadas con el cuerpo

La necesidad de pesar y medir surgió como consecuencia de la vida en sociedad y de los intercambios comerciales. Parece claro que en la antigüedad todas las civilizaciones disponían para cuantificar de un sistema más o menos organizado de pesas y medidas con diferentes grados de complejidad. Una forma de acercarnos al ser humano es conocer los patrones de medida que este ha usado para contar. En un principio, las medidas estaban basadas en cosas familiares, por eso se usaron para medir las partes del cuerpo.

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