En esta sección hemos hablado en bastantes ocasiones de las relaciones de paronimia. Dos o más vocablos son parónimos si entre ellos existe relación o semejanza, sea esta por su etimología o solamente por su forma o sonido.
Podemos sostener entonces que entre invernar e hibernar, entre absorber y adsorber, entre abrogar y arrogar y entre acceso y absceso, pares de vocablos de los que nos ocuparemos esta semana, la relación es de paronimia.
El grado, que sirve para graduar en intensidad la cualidad de lo designado, es una propiedad que poseen los adjetivos calificativos en español. Como ustedes recordarán, se distinguen tres grados: positivo, comparativo y superlativo.
Todos hemos aprendido en la escuela que un diptongo es un grupo de dos vocales distintas y contiguas que se pronuncian en una sola sílaba (en un solo golpe de voz, solían decirnos). Para quienes así lo aprendimos, la palabra jesuita tenía cuatro sílabas; la palabra huir, dos; la palabra dual, dos; la palabra fluir, dos; la palabra piano, tres; y la palabra jesuitico, cinco, por poner solo unos pocos ejemplos.
Doscientas personas se dieron cita ayer en el hotel Felipe IV para dar fe del interés que siempre ha despertado la vida, obra y milagros de la monarquía. Respaldada por nueve años de investigación, Pilar Urbano charló sobre su libro 'El precio del trono', indispensable ya para aquellos que quieran conocer el perfil más mundano y oculto de Don Juan Carlos.
VICTORIA M. NIÑO. Emprendió el camino inverso a los narradores al uso, de la novela al cuento para instalarse en él desde hace una década. Emilio Gavilanes (Madrid, 1959) reconoce en sus dos primeras novelas la constante de su pluma, la «estructura fragmentaria, atomizada». 'La primera aventura' y 'El bosque perdido' (ambas en Seix Barral) fueron sucedidas por varias colecciones de cuentos. 'El reino de la nada' (Menoscuarto) es la última.